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Mi nombre es Manuel Vazquez, nací en República Dominicana dentro de una familia que por más de doscientos años se ha dedicado a una práctica que alrededor de todo el mundo es muy conocida pero no en todas partes es siempre aceptada, una práctica que ha sido objeto de tabúes, me refiero al vudú.


Cuando era niño mi madre me dijo que había recibido un don que solamente en algunas familias estaba presente y que dentro de ellas solamente una persona en varías generaciones poseía, el don de controlar la energía para manipular mi entorno. Me dijo también que no era suficiente poseer ese don sino que tenía que estudiar las maneras de explotarlo, es así como con la ayuda de mi abuela comenzó mi educación dentro de esta ideología. Durante los siguientes años ellas me enseñaron todo lo que debía saber: Idiomas, dialectos, cómo leer las cartas, propiedades de minerales, herbolaria y más. Yo jamás fui a una escuela como la que ustedes conocen pero aprendí mucho más de lo que en estas enseñan.


La primera vez que salí del país me sorprendió de la diversidad de ideas que hay alrededor del mundo y que no todas sean cien por ciento comprendidas por algunas culturas, me di cuenta de que especialmente las sociedades de América y Europa expresaban poca aceptación por mi manera de ver el mundo, esto es completamente comprensible porque en las películas siempre vemos al practicante del vudú como un brujo malvado que clava alfileres en un muñeco o convierte a las personas en zombies. Habiéndome dado cuenta de esto decidí demostrar que lo que hago va más allá de esos estereotipos infundados, que es parte de un conocimiento ancestral y lo que hacemos con él define quienes somos y cómo actuamos, fue entonces que comencé a trabajar duro para desaparecer esas ideas erróneas. Mi abuela tenía una larga lista de clientes que seguramente muchos de ustedes conocen, me limitaré a mencionar el nombre de Cristina porque fue ella quien me invitó a aparecer por primera vez en televisión, a ella debo gran parte de lo que soy ahora. Tras esta entrevista mi nombre comenzó a ser conocido en varias partes del mundo, me invitaron a participar en el programa Sábado Gigante y me dediqué a realizar otros proyectos por mi cuenta, específicamente una serie de conferencias sobre lo que hago y que he presentado en Estados Unidos, Francia, España, Noruega y otros países incluyendo mi reciente aparición en la Expo Esotérica que tuvo lugar hace unos días en la Ciudad de México. Aunque la temática de estas pláticas ha sido muy diversa para poder llegar al corazón de los ciudadanos de diferentes nacionalidades el propósito siempre ha sido el mismo; demostrar que el vudú no es magia negra.


El vudú no es más que la manipulación de la energía para tomar el control de nuestro entorno. La energía influye en nuestro estado de ánimo y lo que proyectamos a otras personas, si ejercemos poder sobre nuestra energía entonces también lo estaremos ejerciendo sobre la manera en que otros nos perciben y lo que hacen. Muchas personas afirman que hacer uso de esta habilidad es poner en práctica la magia negra, yo creo que la magia no tiene color sino que lo que hacemos con ella se lo pone, por ejemplo, no es lo mismo que un empresario me diga que quiere que sus empleados estén en armonía y sus clientes muestren más confianza a que me digan que quieren que me deshaga de la competencia.
Aprovechando que ya toqué el tema de los empresarios me gustaría mencionar lo que puedo hacer en este ámbito puesto que aunque ustedes no lo crean muchos de ellos ocupan mis servicios. En una consulta empresarial se pueden descubrir todos los puntos débiles de la firma, también la fuente de las fugas de ingresos y si está siendo saboteada por la competencia. Otra cosa que hacemos es explorar sus posibilidades de crecimiento, los ayudamos a diseñar una imagen que tenga más probabilidad de éxito comercial, a cerrar tratos con otras compañías y a mantener en orden sus tratos con proveedores. Es un trabajo holístico el que hacemos, es un poco de trabajo metafísico y un poco de labor logística. Eso es lo que me gusta de mi trabajo, puedo abarcar más aspectos de lo que ustedes imaginan.


Cuando las personas vienen a consultarme creen que solamente tendrán una lectura de cartas, una limpia y algún amuleto pero en realidad reciben mucho más, no me gusta hacer lo mismo que todos los demás, yo creo que resolver un problema requiere de verlo desde distintas perspectivas. Existen muchas complicaciones que ocurren en los hogares y puedo resolver, la manera de hacerlo depende siempre de lo que requiera la situación, a continuación les hablaré de algunos ejemplos.


Cuando se trata de los hijos a veces debemos enfrentar problemáticas delicadas, las adicciones son una de ellas. Cuando en una consulta un padre se da cuenta de que su hijo depende de alguna sustancia se le ofrece apoyo integral; con mi trabajo desaparezco la dependencia y evito las complicaciones que produce la abstinencia pero también me encargo de que reciba ayuda profesional con sus crisis personales porque la adicción es solamente una parte del problema, también es necesario ayudarlo a superar los sentimientos e inseguridades que lo llevaron al consumo.
Si de matrimonios se trata no me limito a decirle a alguien si su pareja le es infiel como muchos hacen, yo descubro las causas de la infidelidad para que la persona no vuelva a cometer los mismos errores o esté más alerta de las señales en una relación futura, también al descubrir una situación conflictiva doy consejo a la persona para que pueda superarla, la ayudo a saber en qué errores ha incurrido porque siempre es fácil ver lo que hacen los otros, reconocer cuando hemos errado y reparar los daños es en lo que hay que poner atención para salvar una relación. La gente acude a mi buscando una solución a sus problemas, no que le cree más dilemas con información que no viene acompañada de consejos.
A mi parecer uno de los aspectos en que trabajo de manera especialmente completa es la salud, es un punto muy delicado y hay que tratarlo con mucha responsabilidad. Hoy en día es muy poco probable que una enfermedad sea causada por algún daño relacionado con mi trabajo, cuando el caso es ese yo resuelvo toda la situación pero también ocurre que la persona tiene un padecimiento más complejo que los médicos generales no han detectado, en estas situaciones ayudo a la persona evitando que la enfermedad avance y la canalizo con un especialista para que podamos hacer una fusión de magia y ciencia y así recuperemos la salud de la persona.


Como ya se habrán dado cuenta el vudú tiene un lado de luz del cual no todos hablan y como en todo el acceso a la información es el que nos permite tomar posturas mejor fundamentadas. El vudú no tiene que ver con sacrificios animales ni rituales satánicos, es solamente una manera de estar en control y equilibrio, no creo que buscar nuestro bienestar sin afectar a terceros sea algo negativo. Espero que este artículo permita que mucha gente se de cuenta de esto y la siguiente vez que escuchen la palabra vudú la relacionen con armonía y no con prácticas prohibidas.


Quiero terminar este artículo presentándoles una línea de productos que acabo de lanzar al mercado y cuya estrella es un paquete que los ayudará a recibir el año de la mejor manera.